El Tarot proviene del antiguo Egipto conocido con el nombre “El Gran Thoth”. Las primeras referencias históricas comprobadas sobre la entrada del Tarot a Europa proceden de mediados del siglo XV, en Italia. Existen infinidad de mazos y creadores de distintas cartas de Tarot, pero en su mayoría, el juego está compuesto por 78 cartas, formadas por 22 Arcanos Mayores y 56 Menores, que a su vez, están divididos en cuatro especies o palos: oros, copas, espadas y bastos.
El Tarot es una representación simbólica de las ideas universales en las que están basados la mente y el comportamiento humano. Es la interpretación del propio inconsciente y contiene la doctrina secreta a la cual es posible acceder a través de un profundo estudio de los Arcanos y del desarrollo de las facultades intuitivas y perceptivas del ser humano.
La lectura del Tarot es una herramienta de autodescubrimiento. Cada carta señala el camino hacia una apertura a la renovación y al cambio, que está a disposición de todos nosotros si aprendemos a tomar conciencia de nuestro potencial oculto.
Lejos de ser un arte secreto, el Tarot puede brindarnos fácilmente una gran ayuda para abordar situaciones y resolver dudas cotidianas. Su lectura nos orienta a encontrar respuestas específicas que nos posibiliten dirigir el curso de nuestra vida, aplicables tanto a ámbitos personales y familiares como a laborales y sociales.